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DISLIPEMIAS

Índice:

 

            Las dislipemias (o dislipoproteinemas) son alteraciones en los lípidos sanguíneos y suponen uno de los principales factores de riesgo de la ateroesclerosis (formación de placas de ateroma en las arterias).

            Los lípidos sanguíneos son prácticamente insolubles en agua, por lo que para viajar por la sangre es necesario que se unan a proteínas (apo-proteínas), por ello el nombre de lipoproteínas.

            Los valores de referencia en los lípidos sanguíneos son:

Colesterol:

 

Menos de 200 mg/dl

Normal

200 a 239 mg/dl

Moderadamente alto

Más de 240 mg/dl

Elevado

LDL:

 

Menos de 100 mg/dl

Óptimo

100 a129 mg/dl

Normal

130 a 159 mg/dl

Moderadamente alto

160 a 189 mg/dl

Elevado

Más de 190 mg/dl

Muy elevado

HDL:

 

Menos de 40 mg/dl

Bajas

Más de 60 mg/dl

Altas

Triglicéridos:

 

Menos de 150 mg/dl

Normal para la mujer

Menos de 160 mg/dl

Normal para le hombre

             Las dislipemias se clasifican según el lípido que se encuentre aumentado. Los más habituales son:

-         Hipertriglicemia (aumento de VLDL), por si mismo no es un factor de riesgo cardiovascular, sin embargo puede reflejar la presencia de condiciones asociadas como obesidad, diabetes y/o cifras de HDL (“colesterol bueno”) disminuidas.

-         Hipercolesterolemia (aumento fundamentalmente de LDL o “colesterol malo”) que contribuye al desarrollo de ateroesclerosis.

 

El tratamiento dietético es esencial para intentar mantener las cifras de lípidos sanguíneos lo más próximas a la normalidad para intentar reducir la formación de ateromas y así reducir el riesgo cardiovascular. En algunos casos será necesario utilizar fármacos hipocolesteromiantes.

En el caso de las hipertriglicemias, el tratamiento dietético  consistirá en la suspensión del alcohol y la reducción de los glúcidos solubles (azúcares) ya que un exceso de estos se transformarán en triglicéridos para poder ser almacenados en los adipositos.

Para la hipercolesterolemia, el tratamiento dietético consiste en controlar los siguientes parámetros nutricionales:

o       Lípidos:

§         Ácidos grasos saturados.- la presencia de ácidos grasos elevados como el láurico, místico y palmítico están asociados a un aumento de las cifras de colesterol sanguíneo por lo su ingesta debe mantenerse por debajo del 7% del total calórico.

La principal fuente de ácidos grasos saturados son los alimentos de origen animal, por lo que se suprimirán las carnes grasas y embutidos y se sustituirá la leche entera por semi o desnatada

§         Ácidos grasos insaturados:

Monoinsaturados (ácido oleico presente en el aceite de oliva y algunos frutos secos). Se recomienda hasta el 20% de las calorias de la dieta. Tiene un ligero papel reductor del colesterol plasmático sin alterar las cifras de HDL.   

Polinsaturados omega-6 presentes fundamentalmente en los aceites de semillas y algunos frutos secos, tienen un efecto reductor del colesterol aunque también reducen las concentraciones de HDL, por lo que se recomienda una ingesta de no superior al 10% de la energía en forma de este tipo de lípidos.

Polinsaturados omega-3 presentes de forma notable en el pescado azul, apenas tienen un efecto sobre las LDL, pero está demostrado que aumenta las cifras de HDL y ejercen una función inhibidora de la agregación plaquetaria,  disminuyendo la densidad sanguínea y ejerciendo un papel cardioprotector.

§         Colesterol.- Aunque la mayor parte del colesterol proviene de la formación endógena por parte del organismo, el colesterol dietético (exógeno) es capaz de alterar las cifras de colesterol plasmático. La recomendación se sitúa en alrededor de 200mg/día. Recordemos que aunque el colesterol es imprescindible para el mantenimiento de la vida, no es necesario un aporte de colesterol dietético diario ya que, al no ser esencial, puede sintetizarlo nuestro organismo.

El colesterol es muy abundante en la yema de huevo, sesos e hígado, mantequilla lácteos enteros y carnes grasas y derivados.

§         Estanoles vegetales: Mejoran el perfil lipídico, compitiendo en el tubo digestivo con el colesterol, reduciendo así su absorción. Las cantidades efectivas son de 2gr aproximadamente.

o       Proteínas: Aportarán del 10 al 15% aunque habrá que tener en cuenta que los alimentos con proteínas de origen animal suelen estar asociados a grasas saturadas y a la presencia de colesterol.

o       Glúcidos: Deben aportar entre el 50 y el 60% de la energía, principalmente en forma de lípidos complejos.

o       Fibra: El consumo de fibra está relacionado un una mejora del perfil lipídico, especialmente cuando hablamos de fibras solubles como las que se encuentran en el salvado de avena, la pectina de la fruta y  las fibras de las leguminosas. 

o       Energía: Estará en función de la edad, peso y actividad física del paciente para evitar el exceso de peso. Así, una reducción del peso disminuye el colesterol plasmático y aumenta las HDL, especialmente si está unida al ejercicio.

 

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